5 Junio, 2017
Román Garcés (26 articles)
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Anécdotas Increíbles de Jesús Soto

Cuando se habla de Jesús Soto se hace referencia al arte cinético y de como el bolivarense es un gran referente internacional de este movimiento, sin embargo hay anécdotas detrás de la figura de Soto que ensalsan la biografia del artista.

Su amor por las mujeres

Jesús Soto, fue monaguillo de la iglesia Santa Ana, ubicada en dirección diagonal a su antigua casa.  En cierta ocasión el párroco Rafael María Villamil, consciente de la situación económica de su familia le propuso a Emma Soto, madre del artista, que lo enviara al seminario. Pero Soto se puso muy triste porque según contaba, “no me imaginaba cura porque me gustaban mucho las mujeres”.

El Placer de sus Alucinaciones

Cuenta Ariel Jiménez en su libro “Conversaciones con Jesús Soto” que en el curso de una entrevista, el Maestro recordó  la alucinación visual que tuvo  a causa de unas fiebres muy altas que le hacía percibir algo muy extraño, pero que me fascinaba y me producía un gran placer, hasta el punto de que no quería que mi mamá me curara, para poder verlo”. El artista confesó: “la visión consistía en que, observando a una persona, de repente la veía reducirse rápidamente hasta convertirse en un pequeño punto luminoso. Ese punto crecía luego hasta restituir la imagen de la persona. Eso lo veo claramente como si fuera hoy”.

Los restos de Soto y el atraco

En uno de sus frecuentes viajes a Ciudad Bolívar, Soto visitó la Panadería “Deli-Pan” donde se encontraban desde temprano varios paisanos, entre ellos, Antonio López Escalona y el Morocho Porras, con los cuales entabló una amena conversación en la que no faltó el tema de la muerte, lo cual permitió a Soto decir que había pedido a su esposa e hijos que si moría en Francia fueran sus restos trasladados e inhumados en el Cementerio Centurión de Ciudad Bolívar. “Ni se le ocurra, Maestro, porque seguro que los malandros no vacilarían en violar la tumba para subastar sus huesos”, le atajó el Morocho Porras.

Y no estaba el Morocho Porras lejos de la verdad, pues en otro viaje de Soto a Ciudad Bolívar junto con el pintor Víctor Valera y el poeta Luis Pastori se le ocurrió al trío ir a una fiesta por los lados de Vista Hermosa, pero luego por cierto imprevisto se dispersaron y cada quien trató de regresar a su hotel. Luis Pastori se extravió y preguntó a un individuo por las inmediaciones de una Estación de Servicio ¿Cuál vía tomaba para llegar a su hotel? El hombre le respondió que mejor preguntara a un agente del orden público. “Pero, señor es que no he visto a ninguno a 300 metros a la redonda”. “Ah, pues entonces dame la cartera” dijo amenazándolo con un revólver.

El Culinario Guayanés

Soto estuvo siempre arraigado a las costumbres culinarias de su tierra, tanto que cuando llegaba a Venezuela procedente de París, tomaba la cola en cualquier aeronave de Avensa hasta Ciudad Bolívar a comprar casabe de Guasipati y queso de San Antonio de Upata, en el negocio de la Señora D´Pace y en el mismo avión, en cuestión de minutos, regresaba a Caracas.

El Desafío a los Poetas

Un día de esos preferidos por el maestro Jesús Soto para visitar Ciudad Bolívar, se hallaba ante una de sus obras en el Museo,  explicándole ciertos aspectos a varios artistas jóvenes de la localidad, mientras en la misma sala formando otro grupo, en tertulia muy familiar aderezada con ciertas jocosidades, se hallaban los poetas Mimina Rodríguez Lezama, José Sánchez Negrón y Elías Inaty.  De repente se les acercó Soto nada amable y los sorprendió: “El día que ustedes interpreten esta obra mía, escribirán mejor poesía”.  Todos se quedaron boquiabiertos hasta que el poeta Sánchez Negròn exclamó a la chita callando: “Contrataré al mejor crítico de arte moderno, sólo para mi, los demás que se resuelvan”.

El Doble de Soto

Al periodista Guillermo Segundo Croes, Corresponsal de El Universal y Jefe de Prensa del Ejecutivo, le tocó cubrir una visita del Gobernador Oxford Arias a Upata en aquellos días en que la prensa nacional y local hablaban frecuentemente del pintor Jesús Soto, de sus estructuras cinéticas y la donación de su pinacoteca parisina para la creación de un Museo de Arte Moderno en Ciudad Bolívar.  Soto aparecía en las gráficas periodísticas con melena y bigotes, esbozando un parecido con el periodista Guillermo Segundo Croes, de suerte que la confusión para muchos fue evidente y se puso de manifiesto durante las caminatas del Gobernador por las calles del Yocoima, pues los upatenses abordaban a su jefe de prensa con inusual curiosidad, le sonreían admirados y le pedían firmara o trazara rayas en cualquier papelito.

la doña y el reembolso

Una de esas historias buenísimas que relatán, es que un día una señora de la alta sociedad le compra una obra. Esta señora vivía en un edificio con ascensor privado. Llega el maestro con sus asistentes para instalar la obra, y ésta los hace subir por el ascensor de servicio. Soto pensó que eso era lógico ya que era algo pesado y de metal. Cuando llega al apartamento, el maestro vestía una braga de trabajo. La señora no se da cuenta que es él, y este le pide un vaso de agua, a lo que la doña le contesta: yo no atiendo a gente sucia en bragas, y Soto le respondió: “entonces me llevo mi obra, y mañana busque su cheque, ya que no le vendo cuadros a señoras maleducadas”.

La Guitarra de Soto

Soto compraba prácticamente cada año una guitarra a un luthier español muy famoso: Manuel Contreras. Un día, en una fiesta, Soto le da a probar a su gran amigo y músico Rodrigo Riera una guitarra hecha por Contreras para el maestro, de repente Rodrigo se voltea y le dice a Soto: esta guitarra si que está buena, así que Jesús Rafael, como tú no tocas un coño, me llevo esta guitarra. Hubo una tensión con el resto de la fiesta, dada la fama del carácter de Soto, sin embargo Soto respondió con una sonrisa y le dice: si la quieres es tuya. Ese era el nivel de hermandad entre ellos.

El Taxi y la Guitarra

Otro cuento es que un día lo invitan a una fiesta, la señora que lo invita le dice que venga pero que no olvide la guitarra, a lo que Soto pregunta: ¿quiere que vaya yo o quiere que vaya por la guitarra? La señora le respondió: por supuesto que usted es importante pero más importante es su guitarra para echar una “cantaíta”. Soto entonces, envió la guitarra sola en un taxi.

Los Boleros de Soto

(Relato de Aquiles Baez)

Soto adoraba la música de Agustín Lara y con el poeta Humberto Márquez coordinaron hacer este disco llamado Lara-Soto-Riera. Más allá de la calidad musical del disco, la experiencia de la grabación fue toda una odisea. Primero el dueño del estudio puso unas condiciones particulares como nada de bebidas alcohólicas. Cuando llegamos al estudio, Soto pega un grito en el cielo y dice que el sin un “whiskicito” no graba nada. Casi decidimos irnos a grabar a otro sitio, pero cuando el dueño del estudio vio quienes eran los personajes, cedió súbitamente. Así fue que bajo mi absoluta responsabilidad, accedió a que incluyeran lo espirituoso.

Luego Soto estaba acostumbrado a cantar en parrandas pero no en un estudio, eso es otra cosa. Rodrigo por su lado estaba regañando todo el tiempo a su pana Jesús Rafael. Lo cierto es que grabamos ese disco en un par de sesiones de unas cuatro horas cada una. Soto decía: “ya está, ¿para qué tanta grabadera?, eso está bien así”, Rodrigo por su lado presionaba porque quería hacer la cosa otra vez, y uno en el medio sin poder refutarle nada a ninguno de los dos. Y como eran como hermanos, Soto le decía a Rodrigo cosas como: “toca esa vaina bien, tanto Segovia y no puedes tocar bien un bolerito”. A lo que Rodrigo le respondía: “acá el que tiene el complejo de Agustín Lara que anda siempre perdido por las mujeres eres tú”. Si no fuera porque ya los conocía, creería que se estaban dando con todo, pero nada más lejano a eso, estaban literalmente gozando una bola, hablando en criollo. Lo cierto es que el resultado es una curiosidad, un artista plástico cantando y acompañado por uno de los maestros de la guitarra en Venezuela. Para mí es un disco hermoso, de colección por lo particular.

El Jamming con Riera

Por último y como ñapita se quedan con esta perla una presentación en vivo de los compadres Soto y Riera

Créditos: Aquiles Baez / Américo Fernández

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Román Garcés

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